Al pronunciar un discurso virtual en la reunión de la Alianza Progresista que se celebra en Argentina, el exmandatario dominicano, dijo “Hay indicios claros de que naciones poderosas están decididas a imponer una agenda extremista y polarizada, que se resume en la idea de que “el que no está conmigo está contra mí”.
Afirmó que es desde esa postura ideológica que se ha desatado lo que muchos analistas califican como “la guerra arancelaria” que castiga a las naciones que se niegan a perder su autodeterminación.
“Tanto el control de rutas marítimas vitales como la explotación y el comercio de recursos naturales y tecnológicos forman parte de esa política coercitiva. Las
consecuencias de ese enfrentamiento son evidentes en todo el mundo, incluyendo el alza de los precios de insumos esenciales para la alimentación y la salud”.
Resaltó que se endurece cada vez más el discurso guerrerista que proclama que “la paz se logra con la
fuerza”. Ese llamado a la confrontación niega el principio del diálogo y es una amenaza real para la paz social y el
desarrollo humano”.
Mejía señala que con esa postura se agiganta el desprecio hacia los pobres, el miedo al extranjero, la banalización de la política y el irrespeto a las instituciones académicas y de ayuda solidaria.
Destacó que en muchos países se ha declarado la guerra al derecho a estar informado y a expresar libremente las ideas. Para tal fin, se está usando la crítica válida a las denominadas “fake news” o “noticias falsas” para impedir el acceso a recursos de comunicación que, bien usados, pueden fortalecer la democracia y promover el diálogo.
“Estamos presenciando un distanciamiento al principio ético de que la superación de la inequidad es una condición necesaria para construir la democracia activa, fortalecer la cohesión social y dar sustento a la paz”.
Resaltó que en el contexto de las Alianzas
Las palabras y el lenguaje han sido centrales en la demarcación de ese mapa. Así, términos como “de derecha” y “de izquierda”, incluidos sus “ultras”en ambas direcciones ideológicas, han servido para calificar lo que se entiende por ciudadanía, democracia, y libertad en términos ideológicos.
Después de todo, ser de derecha o de izquierda define una visión del mundo, sin extenderme más en ese análisis.
En cambio, antes de referirme a las manifestaciones más sobresalientes de la presente encrucijada y el crecimiento de la ultraderecha en nuestros países, quiero hacer una reflexión que considero pertinente y provechosa para el diálogo franco.






