Opinión – En plena mañana, un camión cargado de hierros y materiales pesados avanzaba por la avenida Isabel Aguiar, en Herrera, sin ninguna medida de protección.
Sin lona, sin aviso y, peor aún, sin placa visible. Este tipo de escenas, que se repiten con alarmante frecuencia en nuestras calles, son un reflejo de la falta de control y responsabilidad tanto de algunos conductores como de las autoridades encargadas de velar por la seguridad vial.
Un vehículo de ese tipo, circulando libremente y sin regulación, no solo representa una violación a la ley, sino también una amenaza latente para todos los que transitan por la vía. Lo más preocupante es la indiferencia de las autoridades ante situaciones que ocurren “a la vista de todos”.
Urge un cambio de cultura y de rigor institucional. La movilidad segura no se logra solo con infraestructura, sino con educación vial, cumplimiento estricto de las normas y, sobre todo, con la voluntad de las autoridades para hacer cumplir la ley.
Mientras los camiones sin control sigan circulando impunemente, el peligro seguirá siendo parte del paisaje urbano dominicano.






