SANTO DOMINGO.-En 2027, el oficialista PRM se enfrentará a una prueba determinante: escoger su candidatura presidencial mediante primarias con padrón cerrado, en medio de un proceso de renovación interna y reestructuración de liderazgos.
El mayor desafío no será solo elegir un nombre, sino preservar la unidad y apostar por una figura con experiencia, estructura y capacidad de ganar. En ese escenario, Carolina Mejía se perfila como una pieza clave hacia la contienda de 2028.
*Una figura consolidada, no un experimento*
Carolina Mejía no llega como una apuesta improvisada. Fue electa dos veces alcaldesa del Distrito Nacional, con una votación histórica: 56.28 % en 2020 y alrededor de 61.11 % en 2024, convirtiéndose en la candidata más votada en la capital en las últimas dos décadas.
Además, ha sido dos veces secretaria general del PRM, un dato que en política interna pesa tanto como una victoria electoral. Organización, disciplina partidaria y capacidad de conducción de equipos son cualidades que se valoran especialmente en procesos primarios cerrados, donde la estructura territorial resulta decisiva.
Mujeres que ganan cuando hay experiencia y estructura
La historia reciente de América Latina ofrece un espejo interesante. Ocho mujeres han sido elegidas presidentas por voto popular, y todas llegaron con recorrido político y respaldo estructural.
La más reciente es Claudia Sheinbaum, primera presidenta en la historia de México. Antes que ella, alcanzaron el poder en las urnas Violeta Barrios de Chamorro, Mireya Moscoso, Michelle Bachelet, Cristina Fernández de Kirchner, Laura Chinchilla, Dilma Rousseff y Xiomara Castro.
En todos los casos hubo un denominador común: experiencia previa en el Estado o en el partido, maquinaria política sólida y alianzas estratégicas. Sin embargo, distinto ha sido el caso de presidentas que asumieron por circunstancias excepcionales —vacíos de poder, destituciones o crisis institucionales— como María Estela Martínez de Perón, Lidia Gueiler Tejada, Rosalía Arteaga, Jeanine Áñez, Dina Boluarte y Claudia Juana Rodríguez de Guevara.
Sus ascensos no respondieron a una competencia electoral directa, sino a coyunturas políticas extraordinarias.
2028: ¿una oportunidad histórica?
En el caso dominicano, el PRM deberá apostar por una candidatura que combine continuidad, competitividad electoral y cohesión interna. Carolina Mejía reúne condiciones que, en el contexto regional, han demostrado ser decisivas para el triunfo femenino en elecciones presidenciales.
Su doble victoria municipal, su posición estratégica dentro del partido y su capacidad de mantener cohesionado al liderazgo oficialista la colocan en una posición privilegiada dentro del tablero político.
Si el partido oficialista logra preservar la unidad y apostar por una candidatura con experiencia y estructura, el 2028 podría abrir una posibilidad inédita: que la República Dominicana se sume a la lista de países latinoamericanos que han elegido, por voto popular, a una mujer como presidenta.






