Capotillo, Santo Domingo.– Hasta hace apenas 48 horas, Karla Massiel Martínez soñaba con ser bailarina. En el barrio El Matadero, donde la vida transcurre entre el bullicio de las motocicletas y el eco de las bocinas, ella destacaba por su alegría. Con solo nueve años, jugaba voleibol con sus amigas y practicaba baton ballet en la escuela. Hoy, su cuerpo está inmóvil en una cama del hospital Marcelino Vélez Santana, mientras los médicos informan que no volverá a caminar.
La bala que cambió su destino salió del arma de un joven identificado como John Lariel Báez Álvarez, conocido como “Jhon 42”. Según los informes preliminares, él habría disparado para defender a su padre, envuelto en una riña con machetes con otro hombre en la barriada. Ninguno de los dos imaginó que aquella pelea terminaría marcando la vida de una niña inocente.

John Lariel Báez Álvarez, joven que disparó.
“Ella solo estaba jugando”
En el callejón Respaldo 16, en el sector Capotillo, los vecinos todavía no salen del asombro. “Ella estaba jugando en la acera con otras muchachitas, como siempre. Nadie pensó que una bala iba a venir a dañarlo todo”, cuenta entre lágrimas doña Ana, vecina de los Martínez desde hace más de una década.
Karla fue trasladada de urgencia por familiares y vecinos. En el hospital, los médicos la operaron para extraerle la bala alojada en la parte baja de la espalda, pero confirmaron la peor noticia para sus padres: la lesión afectó la médula espinal, y no podrá volver a caminar.
Una madre entre la impotencia y el dolor
“Yo solo quiero justicia. Mi hija no tenía culpa de nada. Que ese muchacho pague por lo que hizo”, dice entre sollozos su madre, Nairobi Altagracia Martínez, con la mirada fija en el suelo del hospital. La familia asegura que Karla era una niña aplicada, disciplinada y soñadora. “Decía que iba a ser bailarina y profesora de deporte. Ahora… ya no sé qué será de ella”, agrega su padre con la voz entrecortada.
El agresor se entrega
Horas después del hecho, el joven Báez Álvarez se entregó voluntariamente ante la fiscalía. Las autoridades informaron que será sometido a la justicia en las próximas horas.
Mientras tanto, en Capotillo el tema no deja de ser conversación. Algunos vecinos lamentan lo ocurrido y reconocen que el barrio vive bajo el constante ruido de los conflictos. “Aquí se pelea por todo, pero esta vez se fue muy lejos. Eso no tenía que pasar”, dice un residente.
Un barrio marcado por la violencia
El Matadero es uno de esos sectores donde la vida se abre paso a pesar de las carencias. Allí los niños juegan entre los callejones y los adultos se esfuerzan por sobrevivir día a día.






